¿Por qué el pasado es una aprendizaje? ¡Luchi nos cuenta!
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El pasado como aprendizaje para sanar el alma

¿Por qué el pasado es una aprendizaje?

En muchas ocasiones nos hemos preguntado porque hay cosas que nos suceden o personas que marcan con actitudes o heridas nuestra historia de vida. ¿Será que el pasado es un aprendizaje? A veces, pensamos que nuestro karma (toda creencia según el budismo o el hinduismo o a toda acción con una fuerza dinámica que se expresa e influye en las sucesivas existencias del individuo) es muy difícil, sin ver más allá si hay algún significado.

En las diferentes religiones hubo una explicación a aquello que nos sucede negativo, viendo como “castigo” como todo aquello que nos sucede consecuencia de una acción “mal” realizada. También, seguimos algunos dichos populares como “hoy me levante con el pie izquierdo”, “estoy salado”, “soy muy de malas” y “mi vida es un caos”.

La percepción y actitud frente a estas situaciones, se observan de manera diferente desde la espiritualidad de cada ser. Analizando cada acción y cada circunstancia; dando un respiro en el momento en que ocurren las cosas; evaluando qué me están mostrando que no he entendido desde mi crecimiento del alma, o por qué se me repiten las lecciones una y otra vez, son actitudes aconsejables para no catalogar o juzgar las circunstancias.

El pasado regresa cuando, desde mi ser, falta entender, aceptar y agradecer tomando las historias, los capítulos difíciles, como una escuela donde el aprendizaje es valorado de la manera correcta y entendiéndolo como la educación que recibo todos los días para llevar mi alma a un trascender para lograr mi misión de vida.

La vida es un viaje que nos lleva a recorrer diferentes situaciones. Con el pasar de los años, y por más que lo intentemos, no podemos evitar ser víctimas de alguna traición, engaño o fraude por parte de seres queridos o personas allegadas que nos causan heridas emocionales. Sin embargo, debemos aceptar con madurez y desde el amor esa situación e intentar comprender lo sucedido, aprendiendo del hecho y tomándolo como parte de nuestro crecimiento personal. Si alguien nos lastimo o hizo daño debemos soltar cualquier sentimiento de rencor, librándonos de esos malos recuerdos que afectan a nuestra mente y corazón.

Para ello, podríamos eliminar todos esos pensamientos nocivos y tóxicos que llegan a la mente y evitar así vivir con resentimiento. Recuerda que cuando le doy tantas vueltas a una situación, solo estás dándole poder desde tu subconsciente, dejándote enganchar por una situación que no quieres repetir: solo aceptar, aprender, agradecer y soltar permite que no te ate.

Sácale siempre el lado positivo al problema que tengas, remplaza el por qué a mí por el para qué. Si alguien te falló o defraudó, toma esta lección de vida como una enseñanza que te ayudará a tomar precauciones para situaciones futuras. Toda acción nos hace más fuertes y sabios, sólo debemos saber sacarles provecho a esas huellas emocionales.

El perdón existe, y es capaz de reparar el dolor ocasionado en el pasado, desde el pensamiento positivo y desde el Corazón entendiéndolo como una lección, y comprendiendo que no hay forma de que el pasado cambie. Hacerlo desde nuestro interior, puede ser más que enriquecedor, porque no olvidaremos aquellos capítulos de nuestras vidas, pero sentiremos el amor que nos brinda siempre ese ser supremo, y encontraremos la serenidad y paz en nuestro andar.

Olvidemos lo sucedido y sigamos adelante con nuestra vida. No intentemos vengarnos de la persona que nos ocasiono daño, esto no subsanará ningún tipo dolor que podamos sentir y si nos llena el corazón de odio.

Solo podemos sanar nuestra alma con un recuerdo envuelto por luz blanca de purificación y luz violeta de transformación y transmutación, los cristales y la energía que podemos obtener de ellos será para nosotros la herramienta más saludable para el alma. Aliméntate de amor y no de rencor, llegarás a sentir que tu herida sanará más rápido y quedará como un recuerdo sin dolor.

Tomemos lo aprendido y seamos felices, no detengamos nuestra vida a causa de la falta de perdón. Evitemos perder el tiempo en el dolor y más en sanar las heridas emocionales. No permitas jamás que aquellas situaciones te aten desde el subconsciente, réstales importancia.

En mi experiencia, con mi pasado, viví malos tratos por personas muy allegadas, recibí abusos económicos, pero aprendí que desde el amor propio podemos llegar a comprender a aquellas personas que en algún momento te han ofendido.

También, entendí que todo aquello que dicen, lo pronuncian desde su juicio, su inconformidad por su actuar y que todo aquello que no les gustaba de mí, solo era el reflejo de aquel espejo que les muestra lo indeseable, lo que no quieren ser o en realidad lo que no han logrado ser o hacer, comprendiendo que no era mi proceso, ni mi karma.

Si mi autoestima y mi conocimiento personal es completo, aquel que me hiere, me juzga y me maltrata, no me hace sentir abusado, herido, dolido u ofendido, puesto que es su percepción y no la mía.

No significa que no haya cometido errores en la vida, pero los fui asumiendo y pidiendo perdón. Sí juzgué y me equivoque, pero estoy dando lo mejor de mí para entender que aquello en lo que no estoy de acuerdo que hace el otro, es lo que en realidad no quiero ser o hacer.
Perdonar es y será la mejor manera, desde el amor, de sanar mi alma.

Gracias porque en mi camino he tenido muchos capítulos donde la página la recuerdo con amor y no con rencor, y mi aprendizaje ha sido absolutamente enriquecedor.

“Cuando perdonas, liberas tu alma. Pero cuando dices ¡lo siento’, liberas dos almas.” Donald L. Hicks

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