Hablando de la maduración física, anímica y espiritual ¡Entérate con Luchi!
18375
post-template-default,single,single-post,postid-18375,single-format-standard,woocommerce-no-js,ajax_fade,page_not_loaded,boxed,,columns-4,qode-theme-ver-17.2,qode-theme-bridge,disabled_footer_bottom,qode_header_in_grid,wpb-js-composer js-comp-ver-5.6,vc_responsive
Madurez espiritual

Hablando de la maduración física, anímica y espiritual

Rudolf Steiner describe que el desarrollo del ser humano puede verse tripartitamente, mediante la madurez física, anímica y espiritual. Es decir, que nuestro desarrollo humano divide la estadía en el mundo en tres etapas: encarnar y desarrollar nuestro vehículo, que es nuestra corporalidad; aceptar nuestra realidad y aportar lo que vinimos a entregar; y finalmente, poder expresar nuestro espíritu y sus cualidades.

En la víspera de mi aniversario número veintiuno llegaron preguntas e inquietudes sobre los ciclos de 7 años, de los que habla el estudio transgeneracional y la visión espiritual del ser humano, en muchas ocasiones.

Pareja aliado de madurezPersonalmente, creo que el matrimonio o la convivencia con una pareja, también tiene ciclos y demasiadas coincidencias con el camino evolutivo de nuestro desarrollo espiritual en este plano terrenal.

El estudio transgeneracional puede llegar a explicarte las razones por las que, a pesar de tus intenciones de tener una pareja para compartir, todo aquello que haces para conseguirla se ve truncado o inesperadamente cerrado.

Cuando quieres recorrer tu camino terrenal con la mejor compañía, la mejor pareja o formar una familia, también puede estar bloqueado por aquel decreto, vivencia o ausencia de curación del alma en la vida de nuestros padres, abuelos o hasta la tercera y cuarta generación.

Por consiguiente, estas etapas se pueden considerar de una forma individual, cuando decides quedarte solo o tus antepasados convierten tu soledad en parte de su legado.

El camino solo o acompañado y el formar una pareja tiene etapas y ciclos. La vida sin “complicaciones” como muchas personas lo llaman hoy; sin compromisos claros, con la pareja; sin quererse arriesgar a intentarlo por miedo al fracaso o la inseguridad de elección, es pretender renunciar en muchas ocasiones al cambio, sin ni siquiera haberlo intentado.

Por ello, me atrevo a decir que el crecimiento espiritual y madurar como ser humano van de la mano, y decidir hacerlo solo o acompañado también hace parte de esta historia.

Los periodos en las personas de acuerdo a los septenios y los ciclos de la vida en pareja tienen mucho en común.

En los primeros 3 septenios (de 0 a 7 años, de 7 a 14 y de 14 a 21) lo que prima es la consolidación del cuerpo físico de la persona. De ahí que la temática central sea el conocer la vida en la cual estamos.
Luego, con nuestro cuerpo y órganos ya consolidados, comienza el desarrollo anímico entre los 21 y 42 años. Aquí prima es la aceptación de la vida y trabajar en lo que uno vino a aportar a este mundo.

Finalmente, entre los 42 a los 63 años (y en adelante), encontramos el periodo del desarrollo espiritual, donde comienza la recapitulación de la vida y donde el alma se pone en servicio del Yo, para que él pueda expresarse junto a las virtudes de la humildad, la aceptación y el amor.

Aprendí que hay muchos temas adicionales como el estudio transgeneracional que te pueden proporcionar las razones por la que la madurez espiritual se convierte en un camino tortuoso.

Y es solo cuando se hace consiente y se estudia la historia de nuestro árbol genealógico, y todo aquello que puede influir en mis decisiones, mi vida y mi historia por escribir, que puedo hacer más fácil la madurez espiritual para llegar al objetivo de trascender.

Nuestra compañía hace parte de nuestra madurez. Hoy yo puedo agradecer cada etapa con mi pareja, porque desde el amor propio y el amor mutuo puedo entender que caminar juntos es lo mejor que me ha pasado en esta vida.

El aporte que hacemos a cada uno desde nuestra individualidad, libertad y aprendizaje de cada situación vivida desde el apoyo incondicional.

El Matrimonio no lo hace uno solo de los individuos, la convivencia se hace más fácil cuando se acepta, se aporta, se alimenta y se vive desde el amor propio, pues la correspondencia será de igual manera, desde el amor del alma.

No hay comentarios

Publicar un comentario